Performance no es un extra
"Ya lo optimizamos al final" es una de las frases más caras en desarrollo web. Cuando la performance se deja para el final, no se arregla: se parchea. Y los parches se notan.
Qué mide Google (y por qué te importa)
Los Core Web Vitals son tres métricas que resumen la experiencia real de quien visita tu sitio:
- LCP (Largest Contentful Paint) — cuánto tarda en aparecer el contenido principal. Ideal: menos de 2.5 s.
- INP (Interaction to Next Paint) — qué tan rápido responde la página cuando alguien toca o hace clic. Ideal: menos de 200 ms.
- CLS (Cumulative Layout Shift) — cuánto "salta" el contenido mientras carga. Ideal: menos de 0.1.
No son caprichos técnicos: correlacionan con conversión, permanencia y posicionamiento.
La performance es una decisión de diseño
La mayor parte del peso de una página no viene del código: viene de las imágenes, las fuentes y los scripts de terceros. Esas son decisiones que se toman al principio del proyecto, no al final.
Un sitio rápido empieza en el brief, no en el deploy.
Cinco decisiones que se notan en negocio
- Servir imágenes en el formato y tamaño correctos (WebP/AVIF, dimensiones reales, carga diferida).
- Cargar solo las fuentes que se usan, con intercambio inmediato y precarga de la crítica.
- Evitar librerías pesadas cuando un poco de código propio resuelve lo mismo.
- Diferir lo que no es crítico y reservar el espacio del contenido para que nada salte.
- Medir en dispositivos reales, no solo en una laptop rápida con fibra.
El mito del "ya quedó rápido"
La performance no es un estado, es un hábito. Cada imagen sin comprimir, cada script "temporal" que se queda, cada widget de terceros suma. Por eso se cuida en cada entrega, no en una auditoría de último minuto.
Performance no es un extra. Es parte de que el producto funcione.